Podología Pediátrica en Clínica del Pie Medilaguna

En Clínica del Pie Medilaguna entendemos que la salud podológica infantil es la base del bienestar futuro. Nuestra especialidad en Podología Pediátrica abarca todas las fases críticas de crecimiento del niño, desde el nacimiento y la infancia hasta la pubertad y el desarrollo previo a la edad adulta.

La Importancia de la Evaluación Temprana

Consideramos fundamental realizar una correcta evaluación y un análisis exhaustivo del paciente infantil. De este diagnóstico inicial preciso dependerá, en gran medida, la obtención de un pronóstico adecuado y la instauración del tratamiento correcto para garantizar un desarrollo musculoesquelético óptimo.

El Desarrollo Fisiológico de la Marcha

Es crucial que los padres comprendan que el cuerpo infantil atraviesa cambios fisiológicos normales:

  • Al nacer: El niño presenta de forma natural un genu varo (rodillas arqueadas).

  • Hasta los 3 años: Esta situación se mantiene como parte del desarrollo.

  • De los 3 a los 5 años: Se produce una transición hacia el genu valgo (rodillas hacia adentro).

  • A partir de los 5 años: Tanto la alineación de las rodillas como el valgo fisiológico de los pies deberían tender a normalizarse.

Ventana Terapéutica: Corrección y Tratamiento

El periodo comprendido entre los 5 y los 14 años es la ventana terapéutica más precisa y efectiva para intervenir. En Clínica del Pie Medilaguna nos centramos en este intervalo para diagnosticar y corregir errores articulares y estructurales que puedan afectar no solo a los pies, sino también a las rodillas, la cadera e incluso la columna vertebral.

Si bien algunas alteraciones se corrigen con el desarrollo natural, no siempre sucede así. Nuestro objetivo clínico es ayudar al paciente a mantener unos parámetros articulares dentro de la normalidad. Cuando el diagnóstico lo requiere, instauramos tratamientos mediante ortesis plantares personalizadas para guiar el crecimiento correcto.

Guía Profesional de Calzado Infantil por Etapas

El calzado juega un papel determinante en el desarrollo del pie. A continuación, ofrecemos pautas clínicas para la selección del calzado adecuado en cada fase de crecimiento.

1. El Pie del Recién Nacido (Pre-gateo)

Desde el nacimiento hasta que el bebé comienza a gatear, no se debe forzar ni ayudar al niño en la marcha. La condición natural óptima es ir descalzo para permitir un desarrollo muscular y alineación adecuados. El calzado en esta etapa tiene una función exclusiva de protección contra el frío, la humedad y los golpes. Se recomiendan calcetines o patucos ligeros de algodón o lana.

2. Etapa de Gateo

La función principal del calzado es proteger los dedos y el talón de golpes, respetando siempre la flexibilidad de la suela para permitir la exploración del entorno. Se requieren refuerzos externos laterales (medial y lateral) para proteger el pie, refuerzo en la puntera para facilitar la propulsión y un talón con cierta flexibilidad para permitir la flexión plantar característica del gateo.

3. De 12 Meses a 3 Años (Adquisición de la Marcha)

  • Flexibilidad: La suela debe permitir la flexión y dorsiflexión en la zona delantera para adecuarse tanto a la marcha como al gateo.

  • Ajuste y Estabilidad: El contrafuerte posterior debe ser bajo para no clavarse durante el gateo. El calzado debe proporcionar estabilidad con una suela más rígida que en etapas anteriores, ancha y plana en la zona de apoyo, y con refuerzos laterales para controlar el movimiento medio-lateral. Deberá dejar espacio suficiente para los dedos para absorber el rápido crecimiento.

  • Fricción: La suela debe elevarse en la parte delantera para proveer fricción en la zona dorsal, utilizada para la propulsión.

4. De 3 a 7 Años (Infantes)

Periodo de maduración de la marcha. La actividad del niño requiere proteger el pie frente a posibles lesiones con un calzado de las siguientes características:

  • Holgura y Puntera: Holgura interior en el largo entre 10 y 15 mm. Puntera redonda o cuadrada, cerrada y con refuerzo rígido para protección.

  • Materiales y Cierre: Material flexible, transpirable y protector contra el frío. Abrochamiento alto sobre el empeine (se recomiendan velcros). Si tiene caña alta, esta debe ser blanda y acolchada, más estrecha en el tobillo y más ancha en el talón.

  • Suela y Tacón: Suela flexible con espesor continuo entre 5 y 10 mm, material amortiguador (no demasiado duro). Altura máxima de tacón entre 5 y 10 mm. Se aconseja la inclusión de un contrafuerte rígido.

5. De 7 a 14 Años (Fase Activa)

Etapa caracterizada por un alto nivel de actividad física. Se debe distinguir entre calzado de uso diario (escolar) y ocasional (de vestir, influenciado por modas).

  • Holgura y Ajuste: Holgura interior en el largo entre 10 y 15 mm. Abrochamiento alto sobre el empeine. Si tiene caña alta, esta debe ser blanda y flexible con ajuste delicado para mantener el talón dentro. Forro rugoso en el contrafuerte para evitar el destalonamiento.

  • Puntera: Redonda o cuadrada, cerrada con refuerzo rígido. Material flexible y transpirable.

  • Suela y Tacón: Incorporación de entresuela de espesor mínimo de 15 mm con buenas propiedades de amortiguación y resistente a la abrasión.

  • Altura de Tacón (Límites Clínicos):

    • Niños de 7 a 10 años: Máximo 10 mm.

    • Niños de 10 a 14 años: Máximo 15 mm.

    • Niñas de 10 a 14 años: Máximo 20 mm.